jueves 5 de noviembre de 2009

243

Fue asimismo curioso re-encontrarse con gente cuya existencia uno no recordaba.
Mayormente han evolucionado todos sin novedad, a mi parecer no alcanzando el estrellato pero navegando en una holgada normalidad. Ahora bien, claro, supongo que la percepción depende muncho del sesgo expositivo. Me impresionó el periplo profesional de algunos, si bien es siempre difícil precisar la gloriosidad de las vidas de los demás, a veces se añade algo de brillo.

Yo, por ejemplo, y por temas de ego, me presenté con la toga de gala, el monóculo bueno, el cetro papal y el sombrero de cardenal. Afirmé convencido que muevo los hilos de la ONU a mi antojo, que soy tribunero, que ni sé lo que cobro, y que estaba destinado a fines más bajos pero tuve la suerte que no merecía en los momentos precisos, intentando terminar todas mis encíclicas con un fuerte bastonazo al suelo. Absortos me miraban, y yo en esos casos les ofrecía mansamente mi mano para que me la besaran.

El ejercicio reviste interés pues en una mesa de veintitantos, se montan los típicos sub-grupos de 4 o 6, que a la hora del café se rompen para ir a charlar con otros, y al cabo de la noche tiene uno que explicar su vida varias veces. Es pues recomendable ser capaz de sintetizarla en un minuto y medio o dos, lo que da soltura al evento. Yo, parco en palabras de por sí, resumí mi vida en medio minuto largo, y lo iba lanzando cada vez con el mismo ánimo que la primera, quedándome en lo nuclear y relevante, que es poco.

El limitado tiempo de exposición, además, te permite obviar los detalles más escabrosos y ensalzar los más gloriosos o inventártelos, pues raramente le será solicitada a uno evidencia pericial de las gestas. En definitiva, que está bien eso de resumir la vida de uno en un minuto, invita a la reflexión. Profunda incluso.

martes 3 de noviembre de 2009

242

Confirmó el visionado de tal atrocidad alpina que el chaval, caso de llegar lejos, lo haría con los pies por delante o secuestrado –pues sus padres tocaban pela-.
Sí, teníamos 6 u 8 años, y el chaval apuntaba maneras, el típico niño al que los profesores no sabían bien como tratar, reuniones con los padres, ‘pinta mal’ y tal. Solitario, inadaptado, dibujando en las horas de recreo, pésimo futbolista, un niño de escasa edad y menos prospectos.

El sábado pasado, tras 24 años le volví a ver.
Dibujante de cómic profesional, metido en proyectos de cojones, tema comics extranjeros, un tío al que las cosas le van bien, vive de su trabajo y le encanta lo que hace.
Viene esto a colación de lo complicado que es juzgar a la gente y sus posibilidades, y viene a subrayar que a veces la vida sí es justa con algunos.

Y también que es bonito haberle podido volver a ver, cosa de todo punto improbable de no haber existido el famoso Facebook. Su existencia me dio la oportunidad de reencontrarme con él -y con otros tantos-, pero esta vez viéndole en la cima de la pirámide, no ya siendo el tonto de la clase. Una pequeña historia de superación personal que quería compartir.

lunes 2 de noviembre de 2009

241

Ya desde primero de básica (actualmente se llamará ESO Z8 o IFIX TZEN-TZEN OMEGA) se le veía con graves problemas de adaptación. O no, pero el pavo, el niño, era totalmente impermeable al conocimiento. Ni sumaba una picha, qué les voy a contar sobre restar, líbreme Dios de acentuar, nada de nada. Lo único que hacía era dibujar, y lo hacía de manera asombrosa.

Durante una época me senté a su lado, eran mesas de dos, esos locos 80s. Pues eso, me senté a su lado y pude gozar de su arte. Porqué eso era arte, y más en un chavalín de 8 años. Convivimos durante semanas o meses, no lo recuerdo. Sí recuerdo un examen de geografía. El profesor, que descansa en paz desde hace años, le dropó a él un mapa físico (¿se llama físico? …el de montañas y ríos) de Suramérica y a mí uno político de Europa. Eran los principios de las medidas anti-piratería. Al resto de la clase fue repartiendo físicos y políticos de aquí y allá para que no copiáramos en demasía.

Bueno, completé el mío, que si Prusia, Suiza, Andorra, y seguro que algún rio metí aparte del mítico Segre. Miré su examen –por curiosidad ya que de poco me iba a servir ver lo que pusiera él para Suramérica- y para mi asombro fui testigo de unos de los más maravillosos momentos en la historia del estupor: el mapa físico de las Américas yacía impoluto excepto por dos palabras escritas en vertical a lo largo de la cordillera andina:
‘Los Alpes’.

jueves 29 de octubre de 2009

Helio Castroneves

Llevo ya bastantes dias hecho un auténtico Cristo.
Debo estar gestando un virus altamente letal y de sintomatología inquietante.
Me sudan las axilas a borbotones aun sometido a las más bajas temperaturas, y las rodillas me flaquean, sobretodo andando en línea recta.
Expulso esputos que harían palidecer a un enfermo de ébola, e intento apretar los puños y no lo logro.
En el otoñísimo de mi vida, me encomiendo a mis anticuerpos y leucocitos para que el desenlace de esta tremebunda batalla sea favorable a nuestros intereses.

Y en medio de esta dantesca guerra librada a nivel bacterial, no puedo dejar de pensar lo que me gustaría tener un hijo llamado Helio Castroneves.
¿Se os ocurre un nombre más rematadamente cojonudo que ese?

martes 27 de octubre de 2009

La gente traga

La gente traga. Ya los faraones hacían rapar bastante a la gentuza montando pedrolos, por no hablar de los romanos, los señores feudales y tal. Ando finito en historia, lo sé...

La gente traga. Por miedo, por inseguridad, por protección, o por convicción, pero la gente traga. Los hay incluso que son capaces de defender a un chorizo como Laporta porqué con él ganamos títulos, y esto también es tragar.

Hoy más que nunca, además. No sólo toleramos afrentas como tener que ir haciendo el gay parade por las carreteras, o pagando impuestos de sucesiones que quintuplican el que pagan al sur del Ebro, sinó que asistimos impasibles a escándalos de corrupción como Gürtel, las historietas de Mallorca, el que se iba de putas y coca con la Visa del ayuntamiento, el caso Millet, o lo de hoy.

Tragar, tragamos. Pero déjenme advertir a los políticos de una cosa: no estando un servidor muy fuerte en historia, sí cree recordar -de COU- referencias a revueltas de cojones, por de pronto me viene a la cabeza San Petersburgo donde los Romanoff -o Romanov- fueron ajusticiados, lo de París en 1789, o lo de Ceaucescu por citar siete.

Con eso quero decir que al loro, que robar está bien y entiendo que parece ser consustancial al papel representativo, pero que hay que intentar trabajar dentro de unos parámetros. Si aun protegiéndoos los unos a los otros -y incluyo junto al Ejecutivo al Legislativo y al Judicial- transpira lo que transpira, no quiero ni pensar de cuanto mamoneo estamos hablando, en billones de Euros.

O sea que, Señorías, les llamo al órden, porqué algún dia, quizá, a toda esta tropa de indignos peleles y títeres que conforman al populacho que os vota -y a quien teóricamente deberíais proteger y representar- se les hincharán las pelotas y os pasarán a todos por las armas.

La gente traga, sabido es, pero quien sabe si tras su grisáceo devenir metro arriba y bus abajo llega un dia que se cabrean de verdad y os ponen al ast. Por eso, cabrones de gobernantes, que sois las más inmunda de las bestias habidas y por haber, tened la decencia de robar lo justo para un yate de 30m de eslora, un 360 Modena, un palacete en Llavaneres, y un gramo al dia.
Pero no más, por favor, no más.

Agradecido de antemano,

GF

lunes 19 de octubre de 2009

Warning

Una de las cosas que me desquicia es ir a un bar a ver el fútbol y que haya gente por ahí que no presta atención al magno evento y que además parece mofarse del resto. Yo entiendo (mentira) que pueda haber un PUTO PERDEDOR que salga con la novia de compras y que quiera pararse a hacer un café. Puede consecuentemente que este PUTO PERDEDOR se encuentre en medio de un bar donde ha bajado la masa hetero y tras finalizar el café se largue a su puta casa a hacer macramé. Esto es normal, cosas que pasan, ejercitemos la tolerancia que tanto predicamos.

Pero lo que me pasó el Sábado fue complejo. Minuto 8, andamos desubicados, y vienen dos ARGENTINOS con dos zorras. Por si no fuera suficientemente lesivo estar en la misma habitación que un argentino, se presentan dos (2) y con dos (2) fulanas.
El argentino, sabido es, es un gusano que chilla, alardea, y lo hace todo en voz alta. Les gusta que todo el puto local sepa que a las 5 han quedado con Blanca, a las 7 con Lola, y a las 12 se cepillarán a Sonia.

Minuto 35 y yo ya ando calentito. La basura argentina con las dos fulanas, además, se desova cuando todo el bar lanza un ‘oh’ o un ‘ah’ y se permiten preguntar a la camarera qué ha hecho el Madrid y tal. Hablan tan alto que me resulta imposible centrarme en el partido y entro en ese bucle obsesivo.

A finales del descanso y primeros compases de la segunda, empiezan a llegar más argentinos hasta totalizar unos 6 u 8, más una zorra más. ‘Jiji, jaja’ y yo que me noto explotar. Es como cuando un mosquito estalla en ese punto del parabrisas que te impide ver nada más. No conozco, y si bien veo el partido no lo entiendo.

Y no, este post no tiene un desenlace espectacular ni un twist acojonante. No me voy a volver a inventar el final: terminó el partido y nos fuimos de copas a otro sitio, pero la amargura de esa ignominiosa fecha retumba en mi cerebelo. Imploro a los amanerados anti-barcelonistas que si van a bares durante horas de partido no vayan ahí donde lo den en directo, y si van, que miren la pantalla y se callen la puta boca. O acaso van a fumar y beber a las iglesias durante una misa…

viernes 16 de octubre de 2009

Fórceps, el mito (I): The Artist

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Debe ser diestro en la exposición ya sea crítica o jocosa de una realidad palpable, añadiendo unas dosis de pimienta cuando la factualidad flojee de remos, quitando un poco de sentimiento cuando la furia pudiere minimizar el impacto de una exposición.

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Observa la realidad, la esculpe en píseles grácilmente ordenados, la distorsiona a su antojo, y modifica partes de la misma en función de parámetros como la vergüenza torera o el ritmo narrativo.

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Novela, poetiza, canta, escucha. Se impregna de la realidad para luego saturarla de lus y de color en sus escritos, a veces convirtiendo un perro en un caballo, otras haciendo lo contrario.

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Y a veces lamenta que la realidad no haya salido como a él le hubiera gustado. El post de ayer, excepcional como casi todos, es cierto excepto por un detalle: detrás del mueble de la tele se sigue acumulando mierda. Nadie lo limpió. Jamás.

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Y como tal, cuando la realidad no converge con sus intereses, miente. Siendo el resto del post veraz, no podía dejar que la realidad me estropeara un espléndido gag. Se me ocurrió la situación y hubiera sido absurdo dejarla escapar.

El artista consagrado como un servidor, es un creador.
Pero no sólo eso…